El Manifiesto En Defensa de los Derechos Fundamentales de Internet se expande por la red como la pólvora. Ya tiene casi seis millones de referencias en Google. El documento, una muestra ordenada de la capacidad de movilización que tiene internet, pone negro sobre blanco una oposición frontal del grueso de la comunidad cibernética, es decir, de los ciudadanos, a las medidas que el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible prevé para cerrar por la vía de urgencia las páginas sospechosas de quebrantar los derechos de autor. Me gustaría rescatar para este blog un texto escrito hace ahora casi un año. Una reflexión que se ha tornado en profecía:
“Abril, 7 2009
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado hoy en rueda de prensa los nuevos cambios en el gobierno de la nación. Y hay un nombre que está revolucionando la red: el de Ángeles González-Sinde. La presidenta de la Academia del Cine ha sido nombrada Ministra de Cultura. Y en su mano estará ahora la política española relacionada con el intercambio de archivos en la red. Como antecedente, es suciciente con citar esta frase de su discurso en la última entrega de los Goya: “Hay que seguir peleando. Peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos”.
El ser humano es el único que tropieza siete veces con la misma piedra. Y el político más. Es una pena que los “portavoces del pueblo” no comprendan todavía lo que significa internet. Pero tengan tan claro lo que genera dinero. Con esa actitud, la nueva ministra tropezará de nuevo con la piedra de siempre: la de intentar poner trabas físicas a la red, una cuestión abstracta, global y sobre todo, mucho más veloz que el más rápido de los legisladores. Dicen que “Hecha la ley, hecha la trampa”. Pero hasta eso queda obselote. Mientras se hace la ley, la red avanza hasta el punto en que la trampa arrasa, se expande y sobre todo, se hace norma. Mejor sería concienciar a los creadores de contenidos para que se adapten a los nuevos tiempos en lugar de intentar retrasar durante siglos la crónica de un fracaso anunciado.”

