Ya sabemos a ciencia cierta quién era el hijoputa. Y todo en palabras de Esperanza Aguirre. La persona a la que se refería la presidenta de la Comunidad de Madrid cuando fue pillada por un micro furtivo en Becerril de la Sierra era el exconsejero de Caja Madrid Fernando Serrano. El actual defensor del contribuyente del Ayuntamiento de Madrid fue una pieza clave en la batalla por el control de la entidad financiera que libraron los pimpinela de la política: Aguirre y Gallardón. Serrano sustituyó al aguirrista Pablo Abeja al frente de la Comisión de Control de Caja Madrid gracias al voto de una consejera socialista y generó un altercado que llevó a la Comunidad de Madrid a impugnar el cargo de un miembro de su propio partido.
Por el momento, el hijoputa-gate se ha saldado con silencio ante los medios y una carta de disculpa al interesado enviada por la presidenta autonómica, según informó ayer El Mundo. Y llama la atención el doble rasero. El vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, ha sido sancionado a un año de suspensión de militancia por criticar a Esperanza Aguirre en una entrevista concedida a El País. Y fue una crítica en términos democráticos. Ahora, la lideresa insulta públicamente a otro miembro de su mismo grupo, pero el asunto se salda -o al menos eso parece- de una forma bien distita. La decisión -o más bien la ausencia de ella- supone otra victoria a los puntos de la presidenta madrileña en su combate por la corona de los pesos populares.

