terrorismo


16
mar 10

Marketing terrorista

La dictadura de la imagen ha llegado de lleno al mundo abertzale. Lo veo claro cada vez que sale en la prensa el caso del etarra Jon Anza. Según el Ministerio del Interior, Anza ejercía de correo para la red de financiación de ETA. Un buen día desapareció con 300.000 euros en metálico y ha sido buscado durante un año entero. Los miembros de la izquierda abertzale convirtieron a Jon Anza en un símbolo de su lucha al asegurar que había sido asesinado en suelo galo en un episodio de guerra sucia. Ahora, Anza ha aparecido en una morgue francesa, donde descansa sin identificar desde que desapareció. Estaba enfermo. Y los datos de la autopsia revelan que no sufrió golpe alguno antes de morir. En cualquier caso y fuera de especulaciones basta con ver las dos fotos siguientes para entender que el marketing ha calado incluso en el conflicto vasco. La primera es la que maneja el Ministerio del Interior sobre el etarra. La segunda es la que luce la izquierda independentista en sus manifestaciones. Sobra las palabras.


17
feb 10

Por qué De Juana quiere ser taxista

El etarra José Ignacio De Juana quiere ser taxista. O al menos eso ha dicho en los tribunales de Irlanda del Norte para que le dejen formar parte de la West Belfast Taxi Association. Y su pretensión no es aleatoria. Este servicio de transporte público de Belfast, donde el etarra reside desde octubre de 2008, es conocido con el apodo de black taxies. Y está controlado desde hace años por los separatistas irlandeses.

La parada principal de los taxis del IRA está en Falls Road, frente a la sede central del Sinn Fein. Y su servicio se limita únicamente a los barrios católicos de la ciudad. De hecho, en los años más duros del conflicto entre Irlanda e Inglaterra, los conductores de estos coches -reconocibles sin género de dudas por su color, diferente al resto de los taxis de la ciudad- eran el objetivo preferido de los francotiradores unionistas. Varios conductores murieron a manos de los paramilitares del Red Hand Commando.

En la actualidad, 15 ex terroristas del IRA forman parte de este  servicio de transporte. Y su principal sustento es hacer rutas turísticas por los barrios católicos mostrando a sus clientes los murales bélicos . La visita se centra principalmente en la zona de Falls Road, la arteria que separa la ciudad y donde reside por ejemplo la familia de Jerry Adams. En las oficinas de los black taxi trabaja ya desde hace meses Irati Aranzabal, esposa de De Juana.

Pude conocer el servicio de primera mano hace años. Y mientras viajaba en él, un responsable del Sinn Fein departía conmigo sobre el proceso de paz en el Ulster. El IRA había anunciado un alto el fuego definitivo. Mi pregunta fue obvia: ¿Podemos esperar algo así en España? La respuesta, esquiva: “Hay un problema y es toda la gente que lleva años en la clandestinidad, y a la que hay que dar un hueco en esa nueva sociedad . Un etarra que lleva 15 años huído no va a dejar las armas y una vida de lucha para ser un parado“. Es ahí donde los black taxi han jugado un papel fundamental para el Ulster. Algún día veremos cómo afrontamos ese problema en España. Por el momento De Juana, tras saldar sus cuentas con la Justicia, ha preferido sumarse al modelo irlandés.


3
feb 10

ETA: “Va a ser peor que la T4″

La frase sirve de titular para un reportaje de esta semana en Interviú. La banda terrorista ETA se rompe. Y cuando una bestia está herida, da sus peores zarpazos. Tras la Declaración de Alsasua y las continuas fisuras dentro de las prisiones, el nucleo duro de ETA aparece tocado. Los especialistas españoles en la lucha contra ETA son certeros: el 80% de los presos y el grueso de la izquierda abertzale apuesta sin fisuras por dejar las armas. El problema es que en la calle quedan los más radicales. Aquellos evadidos de la Justicia española y con capacidad para matar.

En la mente de todos está el funesto ejemplo de Irlanda del Norte. Tras años de negociaciones y en el último tramo para que el IRA abandonara de forma definitiva las armas, un coche bomba explotó en la localidad de Omagh. Era 15 de agosto de 1998 y el IRA auténtico, una escisión de los norirlandeses radicales, asesino a 29 personas en el atentado más letal que ha vivido el conflicto de Irlanda del Norte. Aquel día fallecieron católicos, protestantes, ingleses e irlandeses, mujeres y niños. Entre las víctimas había dos españoles. Uno de ellos, Fernando, tenía sólo 12 años. El miedo a una escena parecida es la que movió al ministro del Interior a alertar de un posible atentado. Por suerte la Guardia Civil y la Policía Nacional se emplearon a fondo.