septiembre, 2010


30
sep 10

La información: ese arma de dominio

Toda relación de dominación estable se centra en la asimetría informativa“. La frase sonaba por los altavoces justo cuando abrí la puerta del anfiteatro. Lo reconozco. Llegué tarde a las Jornadas sobre Acceso a la Información Pública que organizaba Access Info en la Universidad Complutense de Madrid. O justo a tiempo, porque el axioma -pronunciado por uno de los ponentes venido desde Barcelona- me pareció un resumen apasionante. Los problemas de género, los asuntos raciales, las discriminaciones entre clanes, la sumisión entre países ricos y pobres y la relación paterno-filial entre la clase política y la sociedad civil se fundamentan siempre en una constante: el grupo dominante controla más información y mucho más sensible que el grupo dominado. Amén.

El postulado tiene especial importancia ahora que conocemos el borrador de la nueva Ley de Transparencia. Un ejercicio de dialéctica insuficiente que no hará a todos los actores sociales iguales ante la información. Tras la frase reveladora, otro de los ponentes hizo un nuevo análisis y enlazó la idea con una teoría económica: el sistema de competencia perfecta; un sistema donde todos los actores tienen exactamente el mismo nivel de información. ¿No debería tener el ciudadano una competencia perfecta con la clase política? ¿No debería tener la misma información para valorar su toma de decisiones? La respuesta parece clara pero no es la que todos deseamos. Con esta nueva ley sobre la mesa, la banca política siempre gana y la asimetría informativa se mantiene, como era de esperar, estable. La información se mantiene como un arma de dominación constante. Y así seguimos…


20
sep 10

De “La Europa de las Civilizaciones” a la Europa de las expulsiones

Vivimos tiempos convulsos. Preocupantes. A los islamistas radicales les ha dado por levantar el nombre de su diós frente a una discoteca de Murcia llamada La Meca. Como si en España no hubiera garitos de todo pelaje llamados La Iglesia, El Convento, El Grial o apelativos similares. La libertad tienes estas cosas y España es un país libre, pese a quien pese. En Suecia, la extrema derecha ha entrado en el parlamento. Huelga hablar de reminiscencias antisemitas y estas cosas del pasado. La estrategia del miedo también se renueva. Ahora “el Islám es la amenaza más grande desde la II Guerra Mundial” según los postulados del partido. Metamos en el mismo saco a los millones de practicantes de una de las religiones más numerosas del globo y asunto arreglado. Y para colmo, llega Sarkozy con expulsiones sumarísimas a los gitanos búlgaros y rumanos. ¿Alguien da más?

Este tercer asunto es el que más me acucia. ¿Se les expulsa por ser delincuentes o por ser gitanos? Si la primera opción es la acertada, cada persona tiene derecho a un juicio justo. Pero si el ataque es para todo un colectivo, al gitano por ser gitano, el tema es todavía más preocupante. Y más cuando Zapatero se ha mostrado partidario. Ya lo dijo Martin Niemüller (Aunque el texto se suele atribuir a Bertolt Brench):

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.


13
sep 10

El servicio secreto que nunca hace nada…

Constantemente me pregunto para qué sirve el servicio secreto. Hoy por lo menos tengo una excusa. El diario Le Monde acusa al gobierno francés de espiarle con su servicio de inteligencia. El ejecutivo galo, por supuesto lo niega. Sus espías no han sido. No hay que darle muchas vueltas para saber que el rotativo francés es posiblemente la publicación con más prestigio de Europa y no se tira a semejante lodazal sin agua. En cualquier caso, los espías no han sido. En España pasa algo parecido. Que espían a altos cargos del PP, el servicio secreto no ha sido. Que hay negociaciones con ETA, el servicio secreto no ha sido. Que hacen unas fotos del monarca de Marruecos con poca ropa  subido en la cubierta de un barco desde el aire… Ya saben la respuesta: el servicio secreto no ha sido. Y así una larga lista. Por eso me pregúnto una y mil veces para qué sirve el servicio secreto, sea del país que sea, si resulta que ellos nunca hacen nada.


8
sep 10

Wikileaks no es periodismo

Esta es una entrada que tenía pendiente de desde hace días. La publicación de los documentos secretos del Pentágono por la web Wilileaks ha encendido el debate entre el periodismo tradicional y este tipo de iniciativas. Una cosa quede clara. Wikileaks no es periodismo. Podemos hablar ríos de tinta sobre su necesidad o conveniencia, sobre si está bien o mal su presencia o sobre las acusaciones contra su creador y las sospechas de su opaca financiación. Pero en cualquier caso, Wikileaks no es periodismo.

Me explico. Lo que hace Wikileaks -básicamente- es aportar a los ciudadanos documentos en bruto, sin procesar, para que ellos mismos los estudien y saquen sus propias conclusiones. Hasta aquí todo correcto. La direfencia entre esta web y cualquier base de datos con documentación oficial es precisamente esa, que la información pertenece a administraciones públicas pero estaba fuera del alcande de los ciudadanos. Si obviamos ese hecho, Wikileaks funciona exáctamente igual que la web del Congreso de los Diputados, el Tribunal de Cuentas o cualquier otro organismo de la administración que publica algunos de sus informes en la web. Y de ahí al periodismo hay más de un paso.

El ejemplo más claro es la publicación de los 90.000 documentos sobre la guerra de Afganistán, la mayor filtración de la historia de EEUU. La web publicó la información en bruto pero buscó el apoyo del dos cabeceras tradicionales -The Guardian y The New York Times- para que hicieran sus propios análisis de los documentos. Una de las repercusiones de la publicación de Wikileaks fue que la cobertura se levantó para muchos de los afganos que, con nombres y apellidos, habían colaborado con las tropas aliadas en la lucha contra los integristas. Eso no pasó en los reportajes de los medios tradicionales. No confundamos las cosas. Wikileaks está bien, entendido como una herramienta de libre acceso a la información pública. Pero donde ellos terminan, empieza muchas veces el verdadero periodismo. El reporterismo no es sólo conseguir un dato que nadie tiene. Este oficio consiste además en saber contarlo, preservar las fuentes que lo merecen y resaltar los datos más importantes sobre una marea de morralla. A lo mejor se refieren a eso cuando hablan de periodismo 2.0, pero eso ya está inventado. Puede que la prensa actual no sea el mejor ejemplo de ello, pero ese es otro tema…