
Puede que sea un mal momento para hacer esta reflexión, con toda España en alza tras la victoria de La Roja en el mundial de Sudáfrica. Incluso puede que no tenga nada que ver con el fútbol, sino con la naturaleza humana. Pero no dejo de darle vueltas a la cabeza. Hoy es martes, 13 de junio. Han pasado 48 horas desde que Iniesta marcó el gol que llevó a la selección española a la gloria. Y hoy hemos sabido por el diario El País que el pasado domingo, una milicia relacionada con Al Quaeda entró al asalto en un club social de Kampala (Uganda) y asesinó a 74 personas que estaban viendo el partido. 74 personas muertas mientras veían a España ganar el mundial. Y nos hemos enterado 48 horas después en un mundo donde las noticias vuelan.
La cifra de fallecidos es comparable, por ejemplo, a la de los atentados del 11-M en Madrid. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de haber muerto en Uganda, estas personas fueran ciudadanos de algún país de la Unión Europea? Seguramente todo el mundo estaría de luto, las celebraciones en las calles de Madrid serían mucho más parcas y -de vez en cuando- alguien haría alguna referencia a su memoria. ¿Víctimas de primera y víctimas de segunda? Lo que está claro es que en este planeta hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Posiblente esto no tenga nada que ver con el fútbol y esté en un plano superior. No es una cuestión de deporte. Por desgracia, es un síntoma de cómo entendemos el mundo.


¡Muy buena reflexión!!