febrero, 2010


15
feb 10

Congreso de los Diputados: aceptamos barco como animal acuático

Hoy leo en El País un completo artículo firmado por Fernando Garea. Me quito el sombrero muy a menudo con sus crónicas parlamentarias, tuve la suerte de verle trabajar en El Mundo y este año ha ganado el premio Enrique Padros al mejor blog político, concedido por la comunidad de bitácoras progresistas Las Ideas. A su trabajo se debe en gran medida -por ejemplo- el hecho de que los diputados españoles hagan públicas sus actividades fuera del parlamento.El fue quien publicó en exclusiva la lista completa cuando todavía era secreta. Para mí, es miembro junto a otros de la División de Honor del periodismo en este país.

Su artículo se titula “El sueldo de sus señorías no es el problema“. Y allí se enumera una serie de datos aportados por José Bono a toda la cámara para rebatir a quienes acusan a sus miembros de mantener privilegios como la pensión parlamentaria. En ese grupo se enmarca sin tapujos mi libro. El tema ha cobrado especial interés tras el anuncio público de Rosa Díez de intentar acabar con el “corralito” de los parlamentarios. Y El País ya anuncia que la líder de UPyD se encontrará sola en su propuesta. Según la versión oficial, no existe tal corralito.

Los datos aportados en el artículo son inapelables. Todos menos uno. La fiscalidad de los diputados es igual a la de el resto de los españoles. Sí. Pero no sus deducciones fiscales en la nómina parlamentaria. Así son los juegos del lenguaje cuando se trata de política. En cualquier caso, el artículo dibuja la cámara baja como una de las más baratas de la Unión Europea en relación con los países de nuestro entorno. Y a unos políticos que trabajan más en los despachos que en el hemiciclo. Aceptamos barco como animal acuático. Pero hagan el favor -señores diputados- de ajustar su pensión a la del resto de los españoles y no nos cuenten más historias. Es fácil, sencillo y además se ahorran excusas. Hila muy fino Garea: “El sueldo de sus señorías no es el problema“. Ahora, me gustaría que fuera también El País quien pusiera al problema su nombre y apellidos.


10
feb 10

Desmintiendo a José Bono

El presidente del Congreso de los Diputados ha enviado una carta a los miembros del hemiciclo con datos concisos sobre lo que cuesta o deja de costar la cámara baja. 94 millones de euros anuales. Lo mismo que cuesta el fichaje de Cristiano Ronaldo. La cifra es certera. Pero como siempre, depende de quién la lea. Parece obviar el señor Bono que el dinero para fichar al astro portugués no sale de las arcas públicas y que con 94 millones de euros se paga el sueldo de 8.000 mileuristas durante todo un año. En España hay seis millones de personas en esa situación.

Sobre las pensiones parlamentarias, el presidente del Congreso asegura que  sólo 70 de los 3.609 senadores que se han jubilado cobran un complemento de pensión. Parece que el ex ministro de Defensa no ha entendido el reproche de la ciudadanía. Lo que duele no es el dinero que las pensiones parlamentarias restan a la caja común, sino la seguridad  y el privilegio que supone para los parlamentarios saber que con siete años en el cargo tienes derecho a ellas. Muchos españoles con 35 años cotizados alcanzan los 32.000 euros anuales que da como máximo la Seguridad Social. Pero también estarían encantados de tenerlo asegurado mucho antes. “No es una pensión parlamentaria sino un complemento“, dice Bono en su carta. Mentira. El castellano es un lenguaje conciso y la normativa que rige las prestaciones por jubilación de los diputados se enmarca en el epígrafe de “pensiones parlamentarias y otras prestaciones económicas para los ex parlamentarios“.

Compara además el señor Bono el número de funcionarios por diputado que tiene por ejemplo el Parlamento Alemán. Las comparaciones son odiosas. “Estamos tres veces por debajo del Bundestag alemán“. Más comparaciones: la economí­a alemana salió ya de la recesión en el tercer trimestre de 2009 con un crecimiento del PIB del 0,7% mientras que las previsiones colocan a España como la única gran economía mundial que no crecerá en 2010. A comienzos de 2009, España tuvo que dar 83 puntos de rentabilidad más en sus emisiones de Deuda Pública que el Estado alemán.

Entiendo que José Bono salga a defender los números del Congreso. Es lo que le toca. Y más cuando incluso portavoces como Gaspar Llamazares o Rosa Díez critican abiertamente las condiciones parlamentarias para acceder a la jubilación. Ya hay una propuesta encima de la mesa para cambiarla. Ayer José Bono criticaba en La Sexta a aquellos que quieren ver a la clase política como”una casta” de vagos. Le agradezco la publicidad y el mensaje. Aunque también me hubiera gustado que comentara a cámara todas las veces que declinó durante nueve meses -por boca de sus asesores- dar su versión sobre estos datos para la elaboración de mi libro.


8
feb 10

El coro de la cárcel

Ya estamos cansados de que cada vez que alguien habla de nosotros, salga el coro de la cárcel“. La frase resonó en un aula de la prisión de Navalcarnero. Una treintena de internos asintió. El improvisado portavoz prosiguió en voz alta “Siempre que sale la cárcel en un reportaje se da la imagen de que esto es un sitio bonito, donde estamos muy bien. Y eso es mentira“. Otro compañero tomó el relevo: “En mi pabellón están metiendo a todos los locos y nos está dando muchos problemas”. “Y la comida que nos dan es una mierda“. La última queja llegó de un chileno entrado en años. Consigue alzar la voz tras diez minutos de espera. Un compañero deportado de Colombia le interrumpe: “¿Quieres saber cómo es en realidad una vida en la prisión, pues yo te lo voy a decir: vivimos dos personas en una celda de dos por ocho metros, con una mesa enana y un aseo. Estas celdas  estaban pensadas para una sola persona y les pusieron literas. Ahora Navalcarnero tiene el doble de internos ¿por qué nadie cuenta eso?”

Yo, callado, escuché y apunté los datos de cada testimonio. Fue una terapia. Sobre la mesa quedó la charla que llevaba preparada: “Comunicación Política Aplicada al Proceso de Voto”. Leí tan sólo dos párrafos. Había cosas más importantes que decir. Y las dijeron ellos. “¿Por qué la gente no se preocupa de cómo estamos aquí? A los políticos me refiero. Nosotros también somos votos. Y nuestras familias también lo son”. La pregunta sonó a lamento sincero. La respuesta también: “Te voy a hablar muy claro. Y espero que eso no te ofenda. Creo que es mucho más rentable para un político dar una imagen fuerte y  endurecer el régimen carcelario en lugar de preocuparse por vuestros derechos. Además la gente no os ve como iguales. Piensan: si están ahí, algo habrán hecho. Pues que se jodan“.

Salí del encuentro con la tripa revuelta y el peso de conciencia de aquellas realidades que los periodistas no contamos. Salí con el sentido de ser una herramienta del sistema. Un sistema que pone reposabrazos en mitad de los bancos  de Madrid para que los sin techo no duerman en ellos, que se preocupa por erradicar los mercados de la droga en los núcleos urbanos y los permite en las zonas deprimidas del extraradio, y que fomenta constantemente las diferencias entre ciudadanos con fines políticos. Antes de llegar, me perdí por Navalcarnero. Ni un sólo cartel me ayudó a llegar a la cárcel. No había ni un sólo indicio de que a escasos kilómetros del pueblo residen 1.400 internos. Y lo mismo pasa en los medios. En este mundo, “Si algo no sale en la tele, no existe“. Por lo que a mi respecta, mea culpa.


5
feb 10

Aguirre esquiva el hijoputa-gate

Ya sabemos a ciencia cierta quién era el hijoputa. Y todo en palabras de Esperanza Aguirre. La persona a la que se refería la presidenta de la Comunidad de Madrid cuando fue pillada por un micro furtivo en Becerril de la Sierra era el exconsejero de Caja Madrid Fernando Serrano. El actual defensor del contribuyente del Ayuntamiento de Madrid fue una pieza clave en la batalla por el control de la entidad financiera que libraron los pimpinela de la política: Aguirre y Gallardón. Serrano sustituyó al aguirrista Pablo Abeja al frente de la Comisión de Control de Caja Madrid gracias al voto de una consejera socialista y generó un altercado que llevó a la Comunidad de Madrid a impugnar el cargo de un miembro de su propio partido.

Por el momento, el hijoputa-gate se ha saldado con silencio ante los medios y una carta de disculpa al interesado enviada por la presidenta autonómica, según informó ayer El Mundo.  Y llama la atención el doble rasero. El vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, ha sido sancionado a un año de suspensión de militancia por criticar a Esperanza Aguirre en una entrevista concedida a El País. Y fue una crítica en términos democráticos. Ahora, la lideresa insulta públicamente a otro miembro de su mismo grupo, pero el asunto se salda -o al menos eso parece- de una forma bien distita. La decisión -o más bien la ausencia de ella- supone otra victoria a los puntos de la presidenta madrileña en su combate por la corona de los pesos populares.