enero, 2010


27
ene 10

Un diputado socialista hace público en su blog todos sus bienes y los de su mujer

La noticia estaba encima de mi mesa, en un papel arrugado. El logo de la esquina dibujaba el emblema del diario gratuito 20 Minutos. Y era el periodista  D. Fernández quien firmaba. Algún alma caritativa de la redacción de Interviú me sirvió esta semana de archivero en ausencia y dejó el recorte sobre el escritorio mientras estaba de viaje. Sabía que me llamaría la atención. Y lo hizo.

El diputado socialista Juan Luis Rascón Ortega publica cada mes de enero en su blog una relación de todos sus bienes. Y también los de su mujer. “A la política hay que ir con el pan debajo del brazo“, cuenta en su bitácora personal este miembro del Congreso, de 49 años. Rascón define su acto como “otra forma de hacer política. Es la transparencia de lo público“. Sabias y certeras palabras. Pero preocupantes. A título personal, no cable más que alabar su decisión. Nada oculta quien nada tiene que ocultar. Pero llama la atención lo que Rascón reconoce de forma velada: que a día de hoy, la transparencia de lo público, algo tan lógico e inherente al sistema democrático, es una rareza entre La Casta nacional.

La iniciativa que Rascón cumple desde 2004 es pionera entre sus iguales. Pero no una maniobra nueva. El grueso del Gobierno Zapatero hizo pública una declaración patrimonial en el BOE del 15 de octubre de 2009  La medida, que se vendió como un gesto de honestidad, llegó en realidad obligada por Ley y con varios años de retraso.  Por otro lado, la famosa Ley del Suelo, aprobada en 2008, obliga a todas las corporaciones locales a hacer lo mismo, concejal por concejal. Pero muy pocas se han sumado a la iniciativa con las excusas más peregrinas. Que si incumple la Ley de Protección de Datos. Que si no está aprobado el reglamento, que si no hay forma de hacerlo…

En realidad, esta es sencillamente una cuestión de voluntad. Juan Luis Rascón ha detallado su patrimonio sin tapujos, varios ayuntamientos  españoles-con Sevilla como pionero- han puesto las declaraciones de bienes de todos sus miembros al alcance de los votantes. Y lo mismo sucede por ejemplo con los euro-parlamentarios o los diputados de algunas cámaras autonómicas. Ahora surge un nuevo debate. ¿Cuándo hace realmente negocio un hombre metido en política? En mi opinión, la obligación de publicar el patrimonio de los cargos públicos se tendría que prologar durante 10 años tras abandonar el cargo. Porque es en ese momento cuando realmente algunos pasan factura por los contatos conseguidos desde el escaño. Me encantaría conocer, por ejemplo, el patrimonio de los dos últimos años del ex portavoz del Partido Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, para confirmarlo.


27
ene 10

Manual de control político para el ciudadano (I)

Que Internet ha colectivizado el conocimiento y lo ha hecho más accesible al ciudadano es un hecho. Y por ello he decidido crear un pequeño manual con los recursos que la red ofrece para que los votantes puedan hacer un control efectivo de sus representantes y sacar así sus propias conclusiones.

La web del Congreso de los Diputados aglutina  por ejemplo todas las intervenciones que sus señorías hacen en la cámara. Así se puede conocer de forma certera lo que realmente dijo un determinado diputado en la sala y la contestación del Gobierno a cada pregunta parlamentaria. El problema es que el buscador no es todo lo concreto que debiera y en ocasiones, buscar una cuestión determinada se puede convertir en una odisea. La web cuenta por ejemplo con el documento descargable que establece el régimen de retribuciones de los miembros. Pero es una simple tabla sin especificar. Para conocer estos datos aplicados a cada diputado tenemos que acudir a otras páginas de iniciativa privada. Una de ellas es Discursia.com. La web aglutina una ficha de cada uno de los diputados, enumera todas sus intervenciones, sus iniciativas presentadas cada legislatura e incluso se puede contactar con cada miembro del Congreso gracias a ella podemos ver que el diputado del PP Miguel Ángel Cortés Marín es en teoría el diputado más trabajador y el que menos iniciativas ha presentado, el actual ministro José Blanco. Llama la atención como una web creada por dos personas privadas tiene una información mucho más completa y accesible al ciudadano para estos aspectos que la propia página del Congreso.

Uno de los temas que más ampollas levanta es la asistencia a la cámara. El Congreso sólo ofrece datos de aquellos que están presentes en el momento de las votaciones. Y una por una. La revista Trámite Parlamentario realiza en su sección El Semáforo una trabajo de contabilidad que permite conocer que la europarlamentaria Magdalena Álvarez faltó al menos en 11 ocasiones al trabajo desde el 29 de abril de 2008 y que por el PP Gerardo Jesús Conde RoaJorge Moragas quienes acumulan más ausencias -12- sin contar con Mariano Rajoy, que no estaba al menos en 25 plenos.

Otra web de iniciativa privada se dedica a abrir un proceso de voto para que los ciudadanos expresen su confianza sobre un candidato, partido o institución determinada. Se trata de www.voota.es La web es la principal plataforma de una asociación sin ánimo de lucro dedicada a fomentar la participación ciudadana en el debate político. Cuenta ya con 1.427 opiniones sobre 195 políticos españoles, tanto nacionales como autonómicos.

El Tribunal de Cuentas es el principal órgano fiscalizador de las cuentas públicas. Así, el organismo audita todas las campañas electorales, los gastos de los partidos políticos y la de muchos otros organismos dependientes de la administración central. Para acceder a sus informes desde la red basta con utilizar su buscador.

El Parlamento Europeo cuenta con una iniciativa, también privada, e incluso más completa. www.votewatch.eu aglutina a todos los miembros de la cámara continental y canaliza la mayoría de los datos: asistencia, intervenciones, cargos… Además, compara las votaciones de cada diputado con la disciplina de partido para saber quién se ha separado de la norma general dictada por el grupo. Además, los datos se pueden separar por países para auditar a todos los miembros de la comunidad española. Al estilo de voota.es pero a escala de la EU existe otra web llamada Parlorama. Ha sido una web muy polémica porque utiliza una serie de parámetros para hacer un listado de los diputados más y menos trabajadores de Europa.   La web oficial de la cámara cuenta también con una ficha personal de cada diputado. Todos los miembros electos tienen la obligación de realizar una declaración de bienes y actividades extra parlamentarias cuando toman el cargo. la mayoría de ellas se pueden consultar en PDF en la ficha personal de cada euro-parlamentario. Esta es por ejemplo la de la socialista Magdalena Álvarez, primera en la delegación española por orden alfabético


22
ene 10

Haití y los “rambos” del periodismo

No  conozco de nada a Jacobo G. García. Ni como persona ni como profesional. He seguido sus crónicas sobre Haití junto con las de otros dos colaboradores que El Mundo ha desplazado a la zona. Y han sido correctas. Sin embargo, esta mañana me encuentro con esto: Periodistas ¿o niños de papá? El texto es una crítica a “la tribu”, esa parte del periodismo español que se desplaza a las zonas de conflicto, donde el autor critica a 20 periodistas españoles por viajar a Haití en un avión de la Agencia Española de Cooperación y la falta de preparación de algunos para lidiar con las situaciones de violencia que se viven en la región.

Sin embargo, el ejercicio de crítica se convierte -según mi opinión- en una búsqueda por llamar la atención lleno de lugares comunes. Una necesidad de diferenciar al rambo del periodismo de los reporteros de salón. al grito de “Porque yo lo valgo”. Es verdad que en la prensa, como en todas las castas, hay de todo. Pero hay algunas cosas que me gustaría puntualizar. ¿que los reporteros utilicen un avión oficial para viajar a la zona? Normal. No todos los medios españoles tienen fondos como para lanzar a un equipo de su propio bolsillo en una zona como esa. Pero no hay que olvidar que esos reporteros están allí para cumplir con una función pública. Van a Haití para enseñar a la población española la situación real de la zona. Y es así como luego se conciencia a la gente y empiezan a llegar las ayudas. Si entendemos la información como un derecho fundamental, es normal que el Estado la garantice de forma plural.

Otra de las críticas del autor del texto es la falta de preparación de parte de los periodistas que forman el grupo español. Habla de gente llorando, sin agua, sin dinero… pero no habla de las crónicas que esas personas envían a sus medios en España. No habla del resultado de sus trabajos, que posiblemente sea al menos tan lucido como en de El Mundo. Y puede que mejor. He visto en muchas ocasiones cada tipología de periodista criticada por Jacobo G. García. Y puedo asegurar que las apariencias engañan.

Conozco desde hace años a dos reporteras glamurosas, dos  Zipi y Zape del periodismo español -una rubia y otra morena- . Si alguna vez ven a una guapa reportera en Las Barranquillas, rodeada de barro y con botas de caña y tacón de aguja, es una de ellas. Antes muerta que sencilla. Cualquiera diría que así no van a la vuelta de la esquina. Pues bien. Ambas llevan años -ahora en distintos equipos- enseñando el lado más oscuro de la sociedad española. Y son capaces de mojar a oreja al más aguerrido rambo de postal.

Sobre aquello de ir poco preparado a los sitios -en cuestiones de intendencia me refiero- cabe recordar a varios freelances que llegaron al Hotel Palestina de Bagdad en un coche alquilado y sin dinero para la vuelta. Aunque suene increíble, hay gente que vive esta profesión de tal forma que hace esas cosas por vocación. Muy buena gente. La cosa se arregló cuando uno de ellos se encontró un puñado de dólares en el baño del hotel. Y tuvieron para volver a casa.

Es cierto que en la profesión hay mucho turismo de catástrofe, mucho ego enlatado y mucho tunante. Pero llama la atención que tras varios síismos, miles de muertos y un país devastado, un periodista no encuentre nada más importante para contar que las miserias de sus propios compañeros. Eso sí que es periodismo de vanguardia.


21
ene 10

El Supremo tendrá que decidir si el Estado puede vetar información al ciudadano

Cada vez son más las iniciativas ciudadanas que luchan por la libertad de acceso a la información dentro de la administración pública. Sólo en Facebook hay más de 500 grupos internacionales dedicados al asunto. En España, vemos como el PCE ha decidido comenzar una campaña de firmas a pie de calle para conocer de forma pormenorizada las cuentas de la Casa Real, la menos detallada de todos los Presupuestos Generales del Estado con una partida de 8.9 millones de euros anuales. Con estos movimientos sobre la mesa, el Ministerio de Presidencia ha emprendido la elaboración de un borrador para dotar a España de una ley que garantice el derecho de los ciudadanos para acceder a la información pública. Una ley que la inmensa mayoría de los países de la UE ya tiene y que es una promesa electoral del PSOE desde las generales del 2004.

Ahora, la lucha por esta causa se libra en dos frentes. Por un lado, los miembros de la Coalicion Pro Acceso negocian con el Gobierno un borrador que por el momento no les satisface. El Ejecutivo quiere crear una nueva norma que modifique y regule el método de acceso a los registros estatales, en lugar de aprobar una ley orgánica que reconozca el acceso de los ciudadanos a la información pública como un un derecho fundamental, según reza el artículo 20 de la Constitución. Por otro lado, la organización Access Info Europe, con sede en Madrid y miembro de la Freedom Access Advocates Network, comenzó a ejercer su derecho a saber de forma sistemática. Y lanzó una suerte de requerimientos a las distintas administraciones públicas sin más razonamiento que su legítimo interés en conocer datos de la administración. El resultado del estudio, que analizamos la primera semana de enero en la revista Interviú, desvela el uso sistemático del silencio administrativo por parte de muchas entidades estatales. Ante preguntas comprometidas, el Estado simplemente no contesta.

Access Info Europe llevó a varios ministerios a los tribunales. Y uno de los casos ha llegado ya al Tribunal Supremo.  El 14 de junio de 2007, un miembro de la organización presentó una serie de preguntas al Ministerio de Justicia sobre las medidas contra corrupción. Por ejemplo, preguntó “2. En cumplimiento del Convenio de Naciones Unidas contra la corrupción (art. 6), ¿qué órgano es el encargado de prevenir la corrupción cometida por personas y entidades españolas, privadas y públicas? ¿Qué recursos (material y personal) se le han proporcionado?”. La respuesta se hizo esperar. Tanto que nunca llegó.

El caso terminó tras los recursos administrativos en la Audiencia Nacional, que negó el derecho de Access Info a conocer esta información, que en nada compromete la seguridad nacional ni atenta contra la vida privada de nadie. Simplemente, según la sentencia, un ciudadano español no tiene derecho a conocer esa información. La organización, pionera en la lucha pro acceso en España, ha llevado ahora el caso al Tribunal Supremo. Puede que sea una lucha quijotesca. Pero seguro que da resultado. No en esta ocasión. Pero sí en los tribunales europeos, donde el proceso acabará con toda probabilidad tras agotar la vía legal en España y donde la jurisprudencia internacional ya reconoce estos derechos -a los que España todavía no se ha sumado- desde hace años. Solo hay que consultar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 19.2, el artículo 10 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, o tener algo de sentido común para confirmarlo.