Se puede decir más alto pero no más claro. El Rafita, Rafael F.G. según su ficha policial, no cobró por su entrevista en Informativos Telecinco. El acusado en la muerte de la joven Sandra Palo ha hablado por primera vez tras casi siete años de silencio. Y ha despertado un eterno debate sobre la ética periodística. Un debate -en este caso- completamente fariseo y que no hace más que evidenciar una máxima en la profesión. Los méritos de uno suelen ser las miserias de otros.
El pasado domingo El Rafita fue detenido por cuarta vez. Esta vez y a sus 21 años, fue arrestado por robar un coche junto a varios asaltantes. Una quincena de medios de comunicación se congregó en su puerta. Y todos pidieron hablar con el chaval. La única que lo consiguió fue la periodista Sandra Mir. Basta conocer un poco el reporterismo de la televisión española para saber que Mir es una número uno fichada ex proceso por Pedro Piqueras para su equipo de investigación y que atesora entre otros el Premio Miguel Gil de periodismo. Sandra fue de frente y El Rafita, tras dos horas de espera, le recibió. Sin más intermediarios. Sin dinero de por medio.
La exclusiva ha revuelto el debate sobre el endurecimiento de la Ley del Menor y la imposición en España de la cadena perpetua para ciertos delitos. Muchos medios se han lanzado a criticar la conveniencia de entrevistar a un delincuente semejante. Pero parece que una premisa se olvida: la libertad de expresión es un derecho fundamental. Es decir, inherente a cada persona. El Rafita tuvo su oportunidad. Habló. Pidió perdón a la familia de Sandra Palo y solicitó que le dejen seguir con su vida. Horas después fue la madre de la chica asesinada quien salió a los medios y puso su versión sobre la mesa. Y estaba en todo su derecho.
LLevemos el argumento al extremo. Yo como periodista ¿entrevistaría a Bin Laden, el mayor terrorista del mundo? Sin tapujos, y rotundamente sí. Si me llama Josu Ternera desde su escondite italiano ¿acudiría para una entrevista? Sí. ¿De qué sirve por ejemplo vetar a ETA en los diarios y televisiones nacionales cuando sus comunicados o declaraciones en Gara centran el debate de todos los medios? El rafita ejerció su derecho. Habló. Y ahora cada cual es libre, tras escuchar sus palabras, de sacar sus conclusiones.

